jueves, 17 de septiembre de 2026

Jueves de la XXIV semana del Tiempo ordinario

Color litúrgico: Verde

Una Palabra que ilumina tu camino

Lecturas, Evangelio y reflexión para encontrarte con Dios cada mañana.

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Palabra para hoy
36 Le rogó uno de los fariseos que fuera a comer con él.
Lucas 7, 36-50
Lectura1 Corintios 15, 1-11
ReflexiónPara tu vida
OraciónUn momento con Dios

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Palabra de Dios

Primera lectura

Lectura de la Sagrada Escritura

1 Corintios 15, 1-11

1 Quiero ahora, hermanos míos, renovaros la memoria de la buena nueva que os he predicado, que vosotros recibisteis, en el cual estáis firmes,

2 y por el cual sois salvados, a fin de que veáis si lo conserváis de la manera que os lo prediqué, porque de otra suerte en vano habríais abrazado la fe.

3 En primer lugar, pues, os he enseñado lo mismo que yo aprendí del Señor, es a saber, que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras.

4 Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, según las mismas Escrituras.

5 Y que se apareció a Cefas, o Pedro, y después a los once apóstoles.

6 Posteriormente se dejó ver en una sola vez de más de quinientos hermanos juntos, de los cuales, aunque han muerto algunos, la mayor parte viven todavía.

7 Se apareció también a Santiago, y después a los apóstoles todos.

8 Finalmente después de todos se me apareció también a mí, que vengo a ser como un abortivo,

9 siendo como soy el menor de los apóstoles, que ni merezco ser llamado apóstol, pues que perseguí la Iglesia de Dios.

10 Mas por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí; antes he trabajado más copiosamente que todos; pero no yo sino más bien la gracia de Dios que está conmigo.

11 Así que tanto yo, como ellos, esto es lo que predicamos todos, y esto habéis creído vosotros.

Palabra de Dios

Cantemos con fe

Salmo responsorial

Salmo 118, 1b-2, 16ab-17, 28

R/. Alabad al Señor, porque es tan bueno; porque hace brillar eternamente su misericordia.

Alabad al Señor, porque es tan bueno; porque hace brillar eternamente su misericordia. Diga ahora Israel que el Señor es bueno, y que es eterna su misericordia.

R/. Alabad al Señor, porque es tan bueno; porque hace brillar eternamente su misericordia.

La diestra del Señor hizo proezas; la diestra del Señor me ha exaltado, triunfó la diestra del Señor. No me moriré, sino que viviré aún, y publicaré las obras del Señor.

R/. Alabad al Señor, porque es tan bueno; porque hace brillar eternamente su misericordia.

¡Oh Señor!, tú eres mi Dios, y a ti tributaré acciones de gracias; tú eres mi Dios, y tu gloria ensalzaré. Tus alabanzas cantaré, porque me has oído, y te hiciste mi salvador.

R/. Alabad al Señor, porque es tan bueno; porque hace brillar eternamente su misericordia.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya

Mateo 11, 28
Venid a mí todos los que andáis agobiados con trabajos y cargas, que yo os aliviaré.
Aleluya.

Santo Evangelio

Lucas 7, 36-50

Lectura del santo Evangelio

36 Le rogó uno de los fariseos que fuera a comer con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se puso a la mesa.

37 Cuando he aquí que una mujer de la ciudad, que era, o había sido, de mala conducta, luego que supo que se había puesto a la mesa en casa del fariseo, trajo un vaso de alabastro lleno de bálsamo o perfume;

38 y arrimándose por detrás a sus pies, comenzó a bañárselos con sus lágrimas, y los limpiaba con los cabellos y los besaba, y derramaba sobre ellos el perfume.

39 Lo que viendo el fariseo que le había convidado, decía para consigo: Si este hombre fuera profeta, bien conocería quién, y qué tal es la mujer que le está tocando, o que es una mujer de mala vida.

40 Jesús respondiendo a su pensamiento, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Di, maestro, respondió él.

41 Cierto acreedor tenía dos deudores, uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta.

42 No teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de ellos a tu parecer le amará más?

43 Respondió Simón: Hago juicio que aquel a quien se perdonó más. Y le dijo Jesús: Has juzgado rectamente.

44 Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Yo entré en tu casa, y no me has dado agua con que se lavaran mis pies; mas ésta ha bañado mis pies con sus lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

45 Tú no me has dado el ósculo de paz; pero ésta desde que llegó no ha cesado de besar mis pies.

46 Tú no has ungido con óleo o perfume mi cabeza; y ésta ha derramado sobre mis pies sus perfumes.

47 Por todo lo cual te digo que le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho. Que ama menos aquel a quien menos se le perdona.

48 En seguida dijo a la mujer: Perdonados te son tus pecados.

49 Y luego los convidados empezaron a decir interiormente: ¿Quién es éste que también perdona pecados?

50 Mas él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.

Palabra del Señor.

Palabra para guardar

Frase destacada del día

36 Le rogó uno de los fariseos que fuera a comer con él.

Memoria de la Iglesia

Santo o celebración del día

Jueves de la XXIV semana del Tiempo ordinario

Hoy vivimos el jueves de la vigesimocuarta semana del Tiempo Ordinario. La Iglesia propone también las memorias opcionales de santa Hildegarda de Bingen, virgen y doctora de la Iglesia, y de san Roberto Belarmino, obispo y doctor. Ambos pusieron su inteligencia y sus dones al servicio del Evangelio en épocas muy distintas. Su testimonio recuerda que la fe no se limita al conocimiento: debe convertirse en amor, verdad y servicio. En este día, la liturgia nos invita a acercarnos a Jesús con humildad, agradecer su misericordia y permitir que su perdón renueve nuestra manera de vivir.

Para tu vida

Reflexión del día

Déjate mirar con misericordia

Inspirada en Lucas 7, 36-50

La mujer del Evangelio entra en una casa donde sabe que será observada y juzgada. No pronuncia discursos ni intenta justificar su pasado: se acerca a Jesús con lágrimas, perfume y un corazón arrepentido. Mientras Simón la reduce a sus errores, Jesús reconoce su fe y el amor que nace de saberse perdonada. Para el Señor, ninguna historia queda encerrada para siempre en su peor capítulo.

También nosotros podemos sentarnos a la mesa como Simón y mirar a los demás desde la superioridad. Conocemos una falta, un rumor o una etapa difícil de alguien y creemos que eso basta para definirlo. Sin embargo, Jesús nos invita a mirar más profundamente: detrás de cada persona hay heridas, luchas y posibilidades que solo Dios conoce. La misericordia no niega la verdad; la contempla sin quitarle al otro su dignidad ni la oportunidad de comenzar de nuevo.

A veces el juicio más duro no lo dirigimos contra los demás, sino contra nosotros mismos. Recordamos una caída y pensamos que ya no merecemos acercarnos a Dios. Hoy Jesús vuelve a decir: tu fe te ha salvado, vete en paz. Su perdón no es permiso para permanecer iguales, sino fuerza para levantarnos, reparar el daño cuando sea posible y amar con mayor gratitud.

La primera lectura recuerda que la gracia de Dios no fue estéril en san Pablo. Esa misma gracia puede producir frutos en nosotros. No importa solamente cuánto hemos fallado, sino qué hacemos hoy con la misericordia recibida. Quien se reconoce perdonado aprende a juzgar menos, agradecer más y ofrecer a otros el trato paciente que Dios le ha regalado.

Reflexión de Palabra Viva Hoy

La Palabra entre nosotros

El Evangelio en nuestra realidad dominicana

En nuestra realidad dominicana, una etiqueta puede acompañar a una persona durante años. En la familia, el trabajo, la comunidad y las redes sociales repetimos errores ajenos como si nadie pudiera cambiar. El Evangelio nos pide romper ese círculo: corregir con verdad cuando sea necesario, pero sin humillar, divulgar ni convertir una caída en identidad permanente.

Hoy podemos crear espacios donde la restauración sea posible: escuchar antes de opinar, proteger la reputación del otro y apoyar un esfuerzo sincero de cambio. Una sociedad más misericordiosa no encubre el daño; promueve responsabilidad, reparación y nuevas oportunidades. Así el perdón deja de ser una palabra bonita y se convierte en una fuerza capaz de sanar relaciones y comunidades.

Lee · vive · comparte

Vive la Palabra hoy

17 de septiembre de 2026

Inspirado en Lucas 7, 36-50

Cambia un juicio por misericordia

Piensa en una persona a la que has definido por un error o por algo que escuchaste sobre ella. Hoy evita repetir ese juicio y realiza un gesto respetuoso: ora por esa persona, escúchala sin prejuicios o reconoce sinceramente una cualidad suya. Si tú necesitas perdón, dedica también unos minutos a pedirlo a Dios y decide un paso concreto para reparar.

Una oración para empezar

Jesús misericordioso, ayúdame a recibir tu perdón y a mirar a los demás con la misma dignidad con que tú me miras. Amén.

Habla con Dios

Oración del día

Señor Jesús, tú conoces toda mi historia y no me reduces a mis errores. Gracias por mirarme con misericordia y ofrecerme la paz que no puedo darme por mis propias fuerzas. Perdona mis faltas, sana la vergüenza que me paraliza y ayúdame a reparar el daño que haya causado. Líbrame de juzgar con dureza, repetir rumores o negar a otra persona la posibilidad de cambiar. Que la gracia recibida no sea estéril en mí, sino que produzca frutos de humildad, gratitud, verdad y amor concreto.

Amén.
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